
Una actitud positiva y un corazón repleto de fe pueden transformar la vida. Cada mañana tenemos la oportunidad de renovar nuestro espíritu, alegrarnos y decidirnos a brillar, dando lo mejor de nosotros mismos y con la esperanza en alto.

A veces aparecen pensamientos negativos en nuestras mentes. Meditar en ellos empeora nuestro ánimo y posteriormente afecta nuestras acciones. ¿Por qué hacerlo? Cambiemos de canal como cuando vemos televisión. Pensemos en cosas constructivas y hermosas. ¿Alguien te hizo daño? Pues no le regales ni un minuto más de tu vida. Tu coraje o rencor no cambian el pasado. Regálate paz a ti misma o mismo. Transforma las energías negativas en amor para ti.

Reflexiona cada día y coloca en tu corazón esos sueños, esas metas, esas ilusiones que tienes. Míralas con ojos de fe y confianza. Abre tu mente, salte de los esquemas conocidos y verás nuevas oportunidades que puedes aprovechar. Para eso hay que renovarse y atreverse a explorar nuevas posibilidades.

Cada vez que hablamos bien de otras personas, las estamos bendiciendo. Bendecir es equivalente a bien decir. Y esas hermosas palabras que proclamamos con tanto amor cuando bendecimos tienen poder.
En esta Navidad hazte un gran regalo. Hazte el hábito maravilloso de bendecir. No solo a tus seres queridos. Bendice también a tu país, tu comunidad, tus amigos, los funcionarios gubernamentales…aumenta con tus palabras el bien en el mundo. Verás como al hacerlo, también llenas de bendiciones tu vida.
En esta vida moderna y tan tecnológica, estamos constantemente bombardeados por información. Desde las canciones de la radio, las redes sociales, la Internet, la televisión, los anuncios en las calles…por doquier hay información que nuestro cerebro percibe. Sin embargo, ¿cuánta de esa información es positiva para nosotros?
Recientemente escuché a un famoso predicador diciendo que él no era un zafacón para que le tiraran basura. Se negaba a ver, leer o escuchar, cosas que no eran edificantes para su espíritu.
No es lógico pensar que podemos recibir esa gran cantidad de información negativa y no vamos a ser afectados de alguna manera. Si vemos al cerebro como una computadora, es razonable pensar que si lo alimentamos con información chatarra, poco a poco, nos acostumbraremos a funcionar en ese nivel. Por el contrario, si llenamos nuestra mente de cosas positivas, nuestra vida se transformará en forma constructiva.
Prestemos atención a lo que nos lanzan los medios. Si carece de valor, recordemos las palabras del predicador: no somos zafacones! Pensemos en todo lo bueno y lo bueno vendrá a nuestras vidas.
Muchas veces no nos percatamos de que cada día de vida que se nos regala, está lleno de bendiciones. Desde la alegría de poder abrir los ojos a un nuevo día, hasta la capacidad de poder percibir una naturaleza hermosa, recibimos cada mañana una lluvia de bendiciones maravillosas. ¡Que pena que los afanes de la vida nos impidan darnos cuenta! Empezar el día agradeciendo todo lo bueno es la mejor manera de darnos cuenta lo afortunados que somos.
Algunas personas se entristecen con los días nublados…sin embargo, todos los días tienen el potencial de convertirse el mejor día de nuestras vidas.
Es precisamente en esos días nublados cuando podemos convertirnos en luz que ilumine nuestra vida y las vidas a nuestro alrededor.
No permitamos que la alegría dependa de las circunstancias que nos rodean. Si así fuera, no seríamos felices nunca, porque siempre existen problemas y situaciones. Así que si el día se torna nublado es el momento de abrir la gaveta de los recuerdos felices…¡y de ponernos a cantar una linda canción!