La vida es mejor cuando comenzamos el día bendiciendo. Bendice tu vida, tu familia, tus amigos, tu país…transformemos el mundo con palabras de bien.

La vida es mejor cuando comenzamos el día bendiciendo. Bendice tu vida, tu familia, tus amigos, tu país…transformemos el mundo con palabras de bien.

Cada día que nace viene cargado de regalos. Son oportunidades para aprender, para disfrutar, para cambiar…y para ser felices.

Da de tu luz, comparte lo que has aprendido…y regresarán a ti bendiciones multiplicadas. No pierdas la oportunidad de ayudar a otros y enriquecer tu vida.

En esta vida moderna y tan tecnológica, estamos constantemente bombardeados por información. Desde las canciones de la radio, las redes sociales, la Internet, la televisión, los anuncios en las calles…por doquier hay información que nuestro cerebro percibe. Sin embargo, ¿cuánta de esa información es positiva para nosotros?
Recientemente escuché a un famoso predicador diciendo que él no era un zafacón para que le tiraran basura. Se negaba a ver, leer o escuchar, cosas que no eran edificantes para su espíritu.
No es lógico pensar que podemos recibir esa gran cantidad de información negativa y no vamos a ser afectados de alguna manera. Si vemos al cerebro como una computadora, es razonable pensar que si lo alimentamos con información chatarra, poco a poco, nos acostumbraremos a funcionar en ese nivel. Por el contrario, si llenamos nuestra mente de cosas positivas, nuestra vida se transformará en forma constructiva.
Prestemos atención a lo que nos lanzan los medios. Si carece de valor, recordemos las palabras del predicador: no somos zafacones! Pensemos en todo lo bueno y lo bueno vendrá a nuestras vidas.
Todos pasamos momentos donde parece que todo es oscuro…nada funciona como queremos. Aparecen dificultades, se cometen errores…son momentos que abruman y hasta a veces hacen temblar la fe.
Estos momentos difíciles son una parte ineludible de la vida y cumplen un propósito definido. Muchas veces no lo entendemos y tienen que pasar años para comprender la lección envuelta. Nos hace bien mirar al cielo y comprender que no hay oscuridad más profunda que la del firmamento…y sin embargo ¡que hermosas brillan las estrellas en él! Seamos luz en todo tiempo, perseveremos aunque las fuerzas sean pocas, y brillaremos como las estrellas en el cielo.